El partido Reformista, si hubiese logrado un ocho por ciento de los votos, había forzado una segunda vuelta, y fuera una organización importante, pero con menos de un cinco por ciento, pasa a la lista de los minoritarios.
Entre el Partido de la Liberación Dominicana con un 54 y el Revolucionario Dominicano con un 41 por ciento de los votos suman el 95 por ciento del electorado por lo cual se convierten en las dos fuerzas políticas de importancia.
El PLD y el PRD serán las organizaciones que seguirán enfrentándose en futuros comicios y el conglomerado de partidos pequeños se unirán a ambos, como ocurrió en las elecciones pasadas.
Ambas organizaciones fundadas por el profesor Juan Bosch, han protagonizados y polarizados las últimas siete elecciones y volverán a enfrentarse en el 2010 y luego en el 2012 y son las que tienen la gran responsabilidad de lo que ocurra en el país, la primera desde el gobierno y la segunda desde la oposición.
La mayoría de los votantes dominicanos se inclinan hacia ambos partidos, descartando por ahora al Reformista y a las demás organizaciones llamadas minoritarias.
El PLD y el PRD tienen la responsabilidad de promover desde el congreso una reforma de la ley electoral, para que este país no siga teniendo comicios cada dos años, esto no quiere decir que se elijan presidentes y congresistas el mismo día, pero sí que primero las presidenciales y un mes y medio, después las congresuales, si no hay necesidad de una segunda vuelta.
Igualmente, como lo planteara la Fundación Institucionalidad y Justicia, hay que reformar la ley electoral en cuanto a la publicidad de los partidos, la distribución de recursos y controlar de cualquier manera los gastos de campañas.
Todavía estamos muy atrasados en cuanto a lo que se debe hacer en relación a las elecciones, porque no es posible en estos tiempos de tantas tecnologías tengamos que esperar el veredicto de la Junta, cuando otros mecanismos, una hora después de los comicios ya tienen el ganador.
En otros países se usa la encuesta a boca de urna, sin ningún problema, pero aquí la ley indica que no se puede hacer, lo cual es una prohibición innecesaria.
Nos pasamos mucho tiempo en campaña, y eso le hace mucho daño a nuestra economía y es un aspecto que hay que tomar en cuenta a la hora de reformar la ley electoral.
Ya no estamos en los tiempos aquellos en que un apagón a la ocho de la noche del 16 de mayo, ponía al pueblo en tensión y los resultados eran variados, ni cuando los guardias eran amos y señores en los colegios electorales, hemos superados esa parte, pero aún nos quedan otras.
No es posibles que cada proceso electoral sigamos con las mismas denuncias de compra de cédulas por parte del partido oficial, y como dijo el representante de la OEA, que los comicios fueron diáfanos, pero desde el Poder se usaron cuantiosos recursos económicos para beneficio del oficialismo, pero que eso es normal en esta región.
Entonces habría que preguntarse ¿En qué estamos en el peso y medio o en el uno cincuenta?, creo que es lo mismo. Es tiempo de superar todos estos escollos y dedicarnos a trabajar para que el país supere problemas por los cuales venimos luchando desde hace 50 años.







