A lo interno nadie debe desde ya comenzar a buscar culpables en un resultado que son muchas y variadas las causas, ni tampoco pretender decir que si se hubiera hecho de tal o cuál forma las cosas hubieran sido diferentes.
De partido a partido el porcentaje del PRD en relación al ganador de las elecciones por los votos de los aliados habla muy bien del trabajo realizado, de la pegada del candidato y del resurgir del partido blanco.
Ahora se hace urgente que el partido comience una renovación dirigencial con miras a las elecciones de medio tiempo, la adecuación del partido a los tiempos actuales, y la jubilación por decisión propia de muchos dirigentes que no le deben salir ni al partido ni al país con que ellos aspiran a la Presidencia de la República volviendo a los enfrentamientos que son los que trajeron en el pasado la división que por poco dá al traste con el PRD.
Los dirigentes del partido blanco deben saber que en las alturas se pueden dar el lujo de pasarse no solamente cuatro años más en la oposición sino hasta veinte, porque tienen negocios, grandes recursos, ganados algunos en buena lid y otros producto de su paso por el poder, pero las bases del PRD no, y por eso es necesario ir conformando un partido que siga unido, y que desde ya sepa que su candidato debe ser Miguel Vargas Maldonado, para que no sea mucho más difícil el de por si doloroso pasar en la oposición.







