La campaña fue pobre en propuestas y respuestas a los problemas bàsicos que confronta el paìs; en cambio penosamente excedida en denuncias, acusaciones y descalificaciones que, en ocasiones, llegaron al insulto personal. Un estilo de hacer polìtica que los partidos, cuyo nivel de confianza y credibilidad es muy bajo, tendràn que revisar con vistas al futuro si no quieren caer en completo descrédito.
Las elecciones no solo sirvieron para escoger al triunfador sino para medir la confiabilidad de las encuestas realizadas por firmas reconocidas y en base a criterios tècnicos adecuados, como valiosos instrumentos de trabajo. Gallup, Greemberg,Noxa-Cies, Penn and Schoen, Asisa y el Centro Econòmico del Cibao probaron un alto grado de acierto frente a quienes, obnubilados por la pasiòn, pusieron en duda sus pronòsticos.
La Junta Central Electoral es merecedora de los mayores elogios. Los resultados de su trabajo se tradujeron en unas elecciones ejemplares en preparación y ejecución, que sientan un precedente de mayor credibilidad y eficiencia para el futuro.
El Presidente Leonel Fernàndez se convirtió en protagonista de la primera reelección presidencial sin traumas de la època postrujillista. Su triunfo, con màs de un 54 porciento de preferencia electoral y màs de 13 puntos de ventaja sobre su màs cercano competidor, es un buen espaldarazo popular a su gestión y liderazgo, sobre todo tomando en cuenta las difíciles circunstancias que atraviesa el paìs. La forma humilde y conciliadora en que acogiò su victoria, le enaltece.
Pese a no ser una figura de carisma, Miguel Vargas Maldonado se ha abierto un espacio como dirigente de renuevo en el seno del PRD, que pudiera revitalizar dicha agrupación y convertirla de nuevo en opciòn de poder. Su discurso de pronta admisión de la victoria del PLD y de reiteración de su espìritu democràtico, abona a favor de su figura. Su futuro dentro del PRD dependerà del modo hábil en que se maneje a lo interno, y hacia lo externo en la forma en que ejerza una oposición no sistemàtica ni vocinglera, sino responsable y juiciosa frente al gobierno.
El PRSC continuò cuesta abajo. Es el ùnico de los tres partidos tradicionales que ha ido perdiendo su voto duro. De un 25 porciento que le dejò el finado ex Presidente Balaguer ciego, invàlido y nonagenario en el 2000 ha ido en marcha descendente hasta menos de un 5 porciento que registrò en las urnas en el presente proceso. Màs que buscar causales externas de su desplome, tendrà que abocarse a un inmediato proceso de autocrìtica, recomposiciòn de su liderazgo, su discurso y estrategia polìtica.
Los resultados electorales confirmaron que las candidaturas de Eduardo Estrella y Guillermo Moreno, dos figuras de incuestionable prestigio, estaban divorciadas del "sentido de oportunidad" en una competencia altamente polarizada.
Las urnas evidenciaron, por otra parte, la indigencia de respaldo y total falta de representatividad de algunas agrupaciones que aparecieron en la boleta y que recibieron cantidades millonarias del presupuesto nacional sin la menor justificación real. Su vigencia futura queda en completo entredicho.
La Junta Central Electoral, con todo el aval del prestigio que ha logrado en este proceso, debe abocarse de inmediato a dos tareas fundamentales. Una de ellas, reformar la Ley Electoral, modernizàndola, modificando disposiciones contradictorias y estableciendo normas y mecanismos que le otorguen un real poder de ejecución sobre sus decisiones. El uso de recursos del Estado; la auditorìa de los fondos que reciben los partidos polìticos provenientes del presupuesto asì como de fuentes privadas, determinando su origen y poniendo lìmites a su cuantìa, deben ser objeto de regulación y supervisión.
La otra es la necesaria Ley de Partidos, definiendo entre otros aspectos, la titularidad de los mismos sobre los cargos electivos obtenidos bajo su emblema, a fin de evitar que cualquier acto de transfugismo implique como hasta el presente,el despojo de dichas posiciones.
Por lo demàs, solo queda ahora dejar de lado el hacha de las guerras partidarias para concentrarse en el impostergable compromiso-paìs a fin de hacer frente a los graves retos y acuciantes problemas que tenemos por delante. Que nos afectan a todos y que requieren por tanto el esfuerzo de todos. De esperar que se entienda asì, tambièn por el bien de todos.







