Muchas fueron las opiniones contrarias a la posición de Fidel Castro, sin embargo hoy hay que darle toda la razón, cuando vemos lo que ocurre con los alimentos y que ha llamado la atención de los principales líderes del mundo.
Los disturbios se generalizan por todo el mundo desde México, Filipina, Camboya, Indonesia, Marruecos, Guinea, Senegal, Egipto, donde ha sido necesario que los militares cuiden los hornos públicos para hacer pan, Bangladesh, y en Haití.
El arroz, que es el alimento básico en casi todo el mundo, ha experimentado alzas en sus precios, y en Tailandia, los cultivadores del cereal se mantienen despiertos en la noche, para evitar que los ladrones entren en sus fincas.
Muchos países, entre ellos Vietnam, India, Egipto y Camboya, han dejado de exportar arroz, como forma de mantener la cantidad suficiente para el consumo interno.
El desvío de cosechas para dedicarlas a producir biocombustibles, se ha combinado con la situación creada por la inestabilidad del clima, para crear una crisis mundial, que tiene a la humanidad en total alerta.
El Programa Mundial de Alimentos busca precipitadamente 500 millones de dólares para contrarrestar la situación y poder seguir suministrando las raciones programadas a sectores indigentes.
En Estados Unidos se dice que las reservas de trigos de este año caerán por debajo de 109 millones de toneladas métricas, lo cual se traduce en un aumento en el precio del pan y de todos los productos que se derivan del trigo.
Más del 43 por ciento de la producción de maíz se dedica a alimentar ganado, y otra parte para producir biocombustibles y para el próximo año, la mayor parte de la producción será para producir etanol y no comida.
En momento que el desempleo aumenta en Estados Unidos, más de 30 millones de personas van que requerir los vales para comprar alimentos, mientras otros millones no reúnen las condiciones para optar por estos vales, lo cual agravará su situación.
Cada cinco segundos muere un niño menor de diez años, debido al hambre, según Jean Ziegle, funcionario de las Naciones Unidas y relator para el Derecho a los Alimentos de esa entidad.
Desde el año pasado el presidente de Estados Unidos George Bush dijo que ellos tenían la necesidad de diversificar el suministro energético, lo que quería decir invertir en para producir etanol y reducir en un 20 por ciento el consumo de gasolina en los próximos diez años.
La meta que tiene Estados Unidos es conseguir 35 mil millones de galones de fuel Oil renovable y alternativo para el año 2017, y reducir la dependencia del petróleo extranjero.
El año pasado Estados Unidos logró producir más de seis mil millones de barriles y buscar llegar a nueve mil millones para el año próximo.
Esto quiere decir que todos los días se dedicarán más terrenos cultivables para producir etanol, sin importar que no se produzcan los alimentos requeridos.
La pasada semana se divulgó la información de que tres fabricantes de armas en Estados Unidos, en los primeros tres meses del presente año, lograron contratos por más de 140 mil millones de dólares, para continuar la guerra en Iraq y Afganistán, sin embargo la inversión fue muy baja en alimentos.
En la medida que esto ocurre, sólo se piensa en guerra, para que prospere la industria armamentista, mientras que millones mueren de hambre, pero eso poco importa, porque esto es fruto del proceso de globalización que vive el mundo y que ya había sido advertido, por líderes de las cualidades de Fidel Castro.







