Desde hacia bastante tiempo padecía de problemas de salud y ha muerto.
La triste noticia me la dio Ana América Santiago, hija de tío Américo, hermana de Danilo, Lourdes, Jacqueline y Eugenio, este último fallecido hace años.
Doña Luz fue una mujer ejemplar.
Trabajadora.
Tronco de una familia muy distinguida.
Solidaria siempre.
Con una vocación de servicio extraordinario.
Nunca exhibió riquezas y defendió las mejores causas del pueblo dominicano.
En una ocasión, cuando un teniente policial represivo de apellido Acevedo trataba de reprimir a su hijo Danilo, se empantalonó y defendió los derechos de su hijo. Nunca rehuyó responsabilidades.
Enfrentó las violaciones a los derechos humanos y en la historia de Esperanza hay que colocarla en un sitial preferencial, pues aportó bastante a la comunidad.
En los tiempos de la lucha por el medio millón en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), doña Luz estaba siempre atenta a los acontecimientos y a la labor revolucionaria de sus hijos Danilo y Lourdes, dirigentes de Fragua, grupo izquierdista de gran incidencia en la vida estudiantil.
En los últimos meses he tenido que escribir sobre el fallecimiento de prominentes damas esperanceñas, comenzando con doña Elba Domínguez, Marina Lozano, recientemente fallecidas, y ahora sobre doña Luz.
Silenciosa, calmada, atenta al desarrollo de sus hijos, doña Luz lo dio todo por la formación de estos.
Que triste es recibir una noticia como la muerte de doña Luz.
Mi pésame a su familia, que es la mía, pues sus hijos son mis queridos primos hermanos.
Que descansen en paz los restos de quien siempre será inolvidable para todos quienes la conocimos.
Personas como doña Luz López viuda Santiago no mueren.
Sus enseñanzas no han sido en vano.
Adiós doña Luz, hasta siempre.
Gracias por ser una madre ejemplar.
Una mujer fuera de época.
Reconozco, finalmente, los esfuerzos de Danilo, Lourdes, Jacqueline y toda la familia para que doña Luz recuperara su salud, pero el destino de todo ser humano es la muerte. Que pena su fallecimiento.







