Y como de reconocer se trata se hace necesario decir que el reeleccionismo ha hecho todo lo que está en sus manos para utilizando y abusando de los recursos del estado, deslucir, desmeritar, negar le al proceso su condición de auténticamente democrático.
Debemos todos los dominicanos comportarnos a la altura de una so sociedad que día a día se va civilizando más y vamos aprendiendo que las simpatías políticas , como el mismo instrumento de las elecciones de que se vale la democracia para renovar las autoridades cada cierto tiempo no deben ser en modo alguno instrumento para crear malestar o divisiones en el país.
Hemos avanzado, hemos ido poco a poco haciendo de la vida poli tico/partidaria un sentimiento cada vez más alejado de las mentiras y de las conveniencias particulares o partidarias para entender que se puede ejercer la política y utilizarle como un instrumento al servicio de los menos favorecidos por la suerte.
Al decir de muchas personas la política es sucia, pero realmente su sucios son los que la ejercen y no en su totalidad, y es bien cierto que se habla y se actúa diferente a lo que debe ser el servicio al país.
Los dominicanos estamos decididos a tener un proceso democrático y nadie por más poder que tenga va a utilizarlo para desviar lo que es una decisión de las mayorías del pueblo dominicano.
Es bueno entender de una vez y por todas que es posible que la reelección se quiere desacreditar definitivamente en estos momentos tos de pleno desarrollo del proceso, pero ese es un asunto que so lamente va a servir para que nos encontremos de nuevo con los principios, y definitivamente el actual intento sea no solamente rechazado por las mayorías, sino que sea el último intento de mantenerse en el poder más allá de lo que manda la constitución.







