El general Porfirio Díaz necesitó 34 años para consolidar un proyecto capitalista sin precedente en la historia de México.
Dentro de este contexto de desigualdades, de injusticias, o dicho con más propiedad, de lucha de clases, es que debe de analizarse la ecuménica figura de Doroteo Arango, conocido por todo el mundo como Pancho Villa.
Son muchos los jóvenes del mundo que al escuchar el nombre de este Revolucionario de América, lo asocian al bandidaje, a la villanía, y hay quienes lo asocian al prototipo del hombre criminal por antonomasia. Nos corresponde a nosotros pues, como jóvenes preocupados por nuestra América, poner de manifiesto la verdad histórica de este gran hombre de América, y dejar por escrito como un deber histórico ineludible, que Pancho Villa fue una fiel expresión de la lucha de clases en su país, y que su participación en la Revolución Maderista de 1910 lo consagró como un líder que siempre estuvo al lado de los mejores intereses del pueblo mexicano.
Los grandes hombres de la historia, actúan bajo determinadas circunstancias históricas, y Pancho Villa no fue la excepción. La mala reputación histórica de Pancho Villa está muy unida a Los Estados Unidos.
Es harto conocido que Pancho Villa nunca le perdonó al gobierno de los Estados unidos el haber legitimado el gobierno de Carranza, por lo que invadió el territorio de Nuevo México e hizo fusilar a algunos estadounidenses.
Y como si esto fuera poco, burló la persecución del general pershing y de la recién inaugurada Fuerza Aérea estadounidense. No hay dudas, Doroteo Arango o Pancho Villa, como usted quiera llamarle, es otro grande de América.







