206 Lectores en linea
MI CUENTA
Usuario:

Clave:

Recordarme?



· Registro de Usuario
· Clave Perdida
 
LA ENCUESTA
¿Apoya usted la reeleccion indefinida en RD?

Si
No

    
 
PORTADA IMPRESA
 
CONTENIDO RSS
 
PUBLICIDAD

Hoy es , Santo Domingo, República Dominicana

OTEANDO EL MAL

El Gran Idiota


Por Benito Montás Dominguez
Colaborador / benitomontas@hotmail.com



miércoles 20 de agosto de 2008, actualizado

Conforme lo presenta el Diccionario Corona de Lengua Española, el término “idiota” define a un individuo que padece de idiotez o una persona sin instrucción. A su vez, “idiotez” se define como el “trastorno mental, caracterizado por la falta congénita y completa de las facultades intelectuales”.

Pero, ciertamente, no todos los que aparentan ser idiotas lo son; algunos, definitivamente, se hacen los idiotas, para hacer o dejar de hacer ciertas cosas que con una mente lúcida estarían en la obligación de cumplir o dejar de cumplir.

  Así, para algunos políticos, el pueblo, llámese conglomerado ciudadano o conglomerado social, es idiota, sea por herencia, sea por desnutrición, sea por la falta de instrucción necesaria. Consideran que para mantener sus posiciones y satisfacer sus aspiraciones necesitan que la población se mantenga en ese grado de falta de conocimiento y, por eso, no invierten, cuando tienen la oportunidad desde el poder, lo necesario para que la educación avance y hayan ciudadanos más conscientes de la realidad que viven.

  El que usted se haga el idiota cuando recibe dinero del erario público sin trabajar, es comprensible, pero no deja de ser un acto típico de estupidez, pues ese dinero faltará en algún lugar donde, realmente, era necesario; tal vez, en un hospital público para atenderle a usted mismo o para comprar pupitres para que en las escuelas públicas se sienten sus hijos o, tal vez, faltaran para pagar un buen sueldo a los policías y una buena preparación para que éstos puedan prevenir la delincuencia y salvaguardar los bienes públicos y privados.

  Que usted se haga el idiota y, por lo tanto, de la vista gorda, cuando un compañero de partido viola, claramente, la Constitución de la República y las leyes del Presupuesto de la Nación, usurpe funciones constitucionales del Congreso de la República, llame a su despacho a un Juez de la Suprema Corte de Justicia, en un momento en que ése poder del Estado trata un caso de inconstitucionalidad en contra suya, no es comprensible.

    ¿Por qué no es comprensible? Pues, simple, usted tiene un deber con su partido, es cierto, tiene un deber con su compañero, incluso, hasta puede ser su amigo; pero, usted tiene un deber mayor con la República, con sus hijos y nietos que seguirán viviendo en el lar patrio después que con su "compañero o amigo" desaparezcan del escenario terrenal.

    Sería, sin duda, el acto más grande de idiotez que, sabiendo lo que aquí pasó con Pedro Santana, con Buenaventura Báez, con Ulises Heureaux (Lilis), con  Rafael Leonidas Trujillo,  continúe brindado su apoyo, por razones económicas, a una persona capaz de destruir toda una nación y los sustentadores de la democracia, como los partidos políticos contrarios, en una acción puesta en marcha con el fin ulterior y único de perpetuarse en el poder. 

    Y si no tiene razones económicas, peor aún, pues con ello tendrá que explicarle, primero a su conciencia y, luego, a sus hijos y nietos, por que tomó una decisión que llevará a la Nación y su democracia, a arrodillarse, nuevamente, ante los pies de un tirano que se coloca por encima de la Constitución, las leyes adjetivas, el Congreso y la Suprema Corte de Justicia.

    En este escenario, se observa que ratificar el estado actual de las cosas sería dar una estocada mortal al respeto de los derechos civiles, consagrado en el artículo 8 de la  Constitución pues si, contrario a la Carta Magna, el Presidente puede usurpar funciones del Congreso, entonces, podría violar nuestros derechos civiles, ya que la Constitución de la  República no tendría valor como carta sustantiva sino que el Poder Ejecutivo saltaría como el único poder real del Estado y todos y todas deberíamos someternos, sin libertad para la disensión, a cualquiera que sea su decisión.

El ciudadano tiene en sus manos una gran decisión, pues ha llegado la hora de que, como todo el pueblo, demuestre quien es, realmente, el gran idiota: Los votantes o aquéllos, los manipuladores.




Tu Opinión :

No hay comentarios para este articulo. Sea el primero en comentarlo.

 
Tamaño de Texto
 
Artículos Relacionados:

No hay artículos relacionados.

Más en Oteando el mal:

Te Regalo el Mar
El Gran Idiota
El Líder
Reflexiones para Semana Santa
La manipulación mental
Respeto a la Majestad Presidencial
 
 
 
 
© Periódico Primicias, Todos los Derechos Reservados. Santo Domingo, República Dominicanaa. Teléfono.: (809) 334-6932, E-mail: info@primicias.com.do