La Política, la ciencia más noble después de la Filosofía, tal y como lo decía el patricio Juan Pablo Duarte, está siendo ejercida en estos momentos, por una pequeña burguesía insaciable que busca afanosamente ascender a niveles sociales más encumbrados, sin importar cuanto nos cueste como nación esas díscolas actitudes. Es decir, la nación tiene muchos políticos y pocos, muy pocos patriotas. El cacariado proyecto de nación, que debería catapultarnos a la vida civilizada, con mejores índices de dasarrollo humano, ha sucumbido por la avaricia y la falta de visión, no solamente de la pequeña burguesía, sino de todos los sectores sociales de la vida nacional. En la práctica, ha triunfado el modelo de Pedro Santana, de ejercer el poder por el poder. Y aunque resulte penoso, debemos de admitir, que ha fracasado a la luz de los acontecimientos, el ideal que Juan Pablo Duarte tenía sobre cómo deberíamos ejercer la Política para garantizar un mejor porvenir para nuestros hijos. Nuestras instituciones cada día son más débiles, y la figura presidencial sigue acaparando de hecho todos los poderes en los cuales se sustenta nuestra frágil Democracia. Se necesitan pues, más patriotas y menos políticos. Al autor de este vértice le procupa, el hecho infalible de que, al fracazo del sistema de partidos como se advierte, nuestras fuerzas sociales, nuestros excluídos sobre todo, buscarán una salida al desequilibrio social creado fruto de la incapacidad y de la ambición desmedida de quienen se enganchan a la política con el único ideal de ascender socialmente, sin importarle cuan grande se hace la brecha entre ricos y pobres. La perdida de nuestros tres grandes líderes sobre los cuales giraba toda la vida nacional, podría devenir en cataclismos sociales, sino hacemos un alto en el camino, y volvemos nuestras miradas, a los ideales patrióticos que les caracterizó a todos. Pero más aún, a su desinterés por el dinero y las cosas materiales. Es hora de romper este silencio cómplice, es hora de volver a Bosch, a Peña a Balaguer, sí a lo mejor de Balaguer, que fue sin dudas su amor por el país. He dicho







