Por ejemplo, en Santiago de los Caballeros, en las últimas semanas, más de una docena de personas han muerto de manera violenta.
Se dice que la mayoría de víctimas, han caído en ajustes de cuentas y enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes que se disputan el control de los principales puntos de droga que funcionan en los barrios de la ciudad corazón.
A eso se suma, el incremento de desempleo debido que varios miles de familias fueron sacados de las empresas de zonas francas, así como la caída en la venta de los principales negocios de Santiago.
Por su lado, en la provincia Espaillat, se habla de que se encamina a la ruina económica. La producción de cerdos prácticamente se fue a pique. Los productores de huevos y pollos denuncian que están endeudados y camino a la quiebra general. Pequeños y medianos empresarios del sector agropecuario han sucumbido en sus negocios.
La provincia Espaillat, produce el 65% de los huevos de la isla y el 40% de los pollos. El descalabro económico de esta pujante clase productiva servirá para enterrar a la región del Cibao, y el resto del país también sufrirá serios trastornos.
Otros problemas son la destrucción del medio ambiente, lo que ya mató a cientos de ríos y arroyos de esta zona; el aumento en los precios de víveres y frutos, así como el aumento de la pobreza, la marginalidad social, las enfermedades y pocas oportunidades para jóvenes y nuevos profesionales. Los pueblos cibaeños pasan un mal momento.







